Samsung evita por poco la mayor huelga de la historia de la industria de chips con un acuerdo de última hora
por Manuel NaranjoDurante décadas, Samsung Electronics fue conocida en Corea del Sur por algo que pocas grandes corporaciones del país podían presumir: nunca había tenido una huelga. Eso cambió en 2024. Y en 2026, esa primera grieta estuvo a punto de convertirse en una fractura que habría sacudido el mercado mundial de chips de memoria y, por extensión, toda la cadena de suministro de inteligencia artificial.
El miércoles 20 de mayo, a aproximadamente 90 minutos de la medianoche hora local, la dirección de Samsung y el Sindicato Nacional de Empleados de Samsung Electronics (NSEU, por sus siglas en inglés) alcanzaron un acuerdo provisional que suspendió la huelga de 18 días que estaba programada para comenzar el jueves.
El camino hasta ese momento no fue recto ni sencillo.
Una disputa que empezó con el ciclo bajista de la memoria
El origen del conflicto hay que buscarlo en 2024. Durante el ciclo bajista de la memoria, la división de semiconductores de Samsung acumuló pérdidas operativas trimestre tras trimestre. La consecuencia directa fue que la compañía no pagó ninguna bonificación de rendimiento ese año.
Para los trabajadores, el golpe fue especialmente duro porque veían cómo SK Hynix, el principal rival de Samsung en memoria, sí estaba distribuyendo beneficios entre su plantilla y avanzando a marchas forzadas en memoria de alto ancho de banda (HBM), el tipo de chip que alimenta los aceleradores de IA de NVIDIA y que se había convertido en el producto más demandado del mundo.
Con ese agravio comparativo instalado, el sindicato comenzó a crecer. En 2024, cuando Samsung vivió su primera huelga en 55 años de historia, el NSEU tenía unos 32.000 miembros y la participación en las acciones fue parcial. Pero el descontento no se disipó. A principios de mayo de 2026, el sindicato ya contaba con más de 73.000 afiliados. En el momento en que las últimas negociaciones colapsaron, la semana pasada, la cifra superaba los 90.000, representando a más del 70 % de la plantilla de Samsung en Corea del Sur.
Las demandas y el ejemplo de SK Hynix
El núcleo del conflicto era económico. Los trabajadores exigían tres cosas concretas: eliminar el límite del 50 % sobre las bonificaciones (calculadas sobre el salario base), destinar el 15 % del beneficio operativo anual a un fondo de bonificaciones para los empleados y que estas condiciones quedaran formalizadas en los contratos.
El referente que el sindicato ponía sobre la mesa era siempre el mismo: SK Hynix, que en septiembre de 2025 firmó un acuerdo que destina el 10 % de su beneficio operativo a bonificaciones para su plantilla. El resultado visible era que los trabajadores de SK Hynix llegaban a cobrar hasta tres veces más en concepto de bonificación que sus colegas de Samsung. Según el líder sindical, Choi Seung-ho, unos 200 empleados habían abandonado Samsung rumbo a SK Hynix en los cuatro meses anteriores.
Samsung, mientras tanto, había pasado de las pérdidas a un ciclo extraordinariamente bueno. Solo en el primer trimestre de 2026, su división de semiconductores registró un beneficio operativo de 53,7 billones de won. El HBM4 de Samsung comenzó producción en masa en febrero y toda la producción prevista para 2026 ya estaba comprometida con clientes como NVIDIA. La empresa había recuperado el liderazgo de cuota de mercado en DRAM y los trabajadores querían su parte.
La presión de los 18 días
En abril, el sindicato convocó un paro de un solo día que sirvió de advertencia. Los datos fueron contundentes: la producción de las fábricas de memoria cayó un 18 % en el turno afectado y la producción de la división de fundición se desplomó un 58 %. La señal era clara: una huelga prolongada tendría consecuencias inmediatas y graves.
El sindicato anunció entonces una huelga de 18 días, del 21 de mayo al 7 de junio. Los analistas estimaron que la paralización podría costar a Samsung en torno a 4 billones de won en ventas perdidas en ese periodo. El primer ministro de Corea del Sur convocó una reunión de emergencia. El presidente Lee Jae Myung también intervino públicamente. Samsung representa el 12,5 % del PIB del país.
Las negociaciones mediadas por el Gobierno se estiraron y colapsaron en varias ocasiones. El miércoles por la mañana, el propio Choi Seung-ho comunicó que la huelga seguía adelante después de que la dirección de Samsung rechazara una propuesta que el sindicato sí había aceptado. En ese momento, el arranque de la huelga parecía inevitable.
El acuerdo a 90 minutos de la medianoche
El ministro de Trabajo Kim Young-hoon no tiró la toalla e hizo una última llamada a ambas partes. Las conversaciones nocturnas se reanudaron y, a unos 90 minutos antes de que se cumpliera la medianoche del miércoles, el negociador de Device Solutions de Samsung, Yeo Myeong-gu, y el líder sindical Choi Seung-ho firmaron un acuerdo provisional en Suwon.
Los términos del pacto no son exactamente lo que el sindicato pedía, pero se acercan más a sus posiciones que a las que Samsung había mantenido durante meses. La compañía acepta eliminar el límite del 50 % en bonificaciones (la demanda central del sindicato) y se compromete a destinar el 10,5 % del beneficio operativo de la división de chips a un fondo especial de bonificaciones.
Es una cifra que supera el 10 % que acordó SK Hynix y queda por debajo del 15 % que el sindicato reclamaba. El 40 % de ese fondo irá para los trabajadores de la división de chips de memoria, y el 60 % restante se repartirá entre el resto de las unidades. Parte de las bonificaciones se abonará en acciones de la empresa a lo largo de al menos diez años, y los pagos están condicionados a que la división de chips supere objetivos de beneficio: 200 billones de won entre 2026 y 2028, y 100 billones entre 2029 y 2035.
Las acciones de Samsung reaccionaron con una subida de más del 6 % en el mercado de Seúl el jueves, aliviando la tensión acumulada. El acuerdo es provisional: la plantilla sindicalizada votará entre el 22 y el 27 de mayo. Si la mayoría lo rechaza, el riesgo de huelga volvería al tablero.
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